Alza Tu Voz
“Quiero crear lugares en la ciudad donde podamos ser nosotros mismos y divertirnos, sin sentirnos presionados por la inseguridad”, dice Jander, de 18 años. Su voz resume un anhelo compartido por miles de adolescentes de Quevedo, una ciudad marcada por altos niveles de violencia, fronteras invisibles entre barrios y escasez de espacios seguros para la juventud. Pero, por encima de todas las dificultades, es una ciudad cuyos jóvenes repiten que tienen “una enorme sed de hacer las cosas bien”.
En Ecuador, Quevedo y Riobamba se están convirtiendo en escenarios de transformación comunitaria para enfrentar desafíos urgentes de la adolescencia como la pobreza, el embarazo adolescente, el suicidio juvenil y la violencia. Gracias a un trabajo colectivo que combina nuevas metodologías y alianzas diversas, estas ciudades empiezan a crear un terreno fértil para la participación juvenil, el encuentro intercultural y la construcción de comunidades más seguras y saludables.
Quevedo, capital de Los Ríos en la región litoral, arrastra un historial de desigualdad e inseguridad. Riobamba, capital de Chimborazo en la región interandina, concentra una importante población indígena históricamente marginada. Cada una ronda los 178.000 habitantes. Aunque distintas en geografía y composición social, ambas ciudades comparten un mismo reto: generar entornos más seguros y oportunidades de desarrollo para su juventud, especialmente en sus barrios más vulnerables.
Con ese objetivo, en 2023 nació Alza Tu Voz, una iniciativa que coloca a adolescentes en el centro de la planificación urbana y social. El proyecto trabaja en estrecha colaboración con autoridades locales, universidades y organizaciones sociales, y parte de un diagnóstico participativo que busca que jóvenes expresen sus prioridades y codiseñen sus propias soluciones.
En total, la primera etapa alcanza de manera directa a 395 adolescentes (210 en Quevedo y 185 en Riobamba) y de forma indirecta a más de 6.300 personas de sus comunidades.
Tres áreas clave, múltiples herramientas
El programa se organiza en torno a tres ejes definidos a partir del proceso participativo de evaluación de necesidades y codiseño: educación y aprendizaje, participación e incidencia juvenil, y salud mental. A estos se suman herramientas innovadoras como el rap, el muralismo, los telares comunitarios, encuestas por WhatsApp y mapas parlantes del territorio.
Alza Tu Voz es liderada por LAB XXI, en colaboración con socios y aliados locales, como Fundación Datalat, la consultora urbana Huasipichanga, la Fundación Tándem, la Universidad Politécnica de Chimborazo, y los gobiernos municipales de Quevedo y Riobamba. Además, los núcleos adolescentes de ambas ciudades asumen un rol activo como agentes de cambio locales luego de recibir formación en liderazgo, derechos juveniles, equidad de género y comunicación digital.
El proyecto se enmarca dentro de Ciudades Saludables para Adolescentes (HCA), un programa global lanzado por Fundación Botnar que busca propuestas innovadoras para generar cambios respecto a cómo funcionan las ciudades y fomentar la igualdad.
+COMUNIDAD conversó con Laura Ostos, coordinadora nacional de HCA en Ecuador, y con parte del equipo territorial en Quevedo sobre cómo se implementa esta estrategia que recoge las voces y necesidades adolescentes.

Alza Tu Voz: adolescentes que codiseñan su ciudad
En Quevedo, el primer desafío por abordar fue la falta de espacios seguros. “La presencialidad es muy limitada por los problemas de seguridad. Dentro de la misma ciudad hay pocos espacios donde los adolescentes pueden sentirse seguros”, cuenta Laura Ostos.
Esa realidad obligó al equipo a pensar en una estrategia mixta, talleres presenciales de liderazgo y habilidades blandas en los pocos lugares disponibles, combinados con herramientas digitales como un chatbot de WhatsApp.
En paralelo se lanzaron convocatorias cerradas para conformar los llamados grupos núcleo, que son pequeños equipos de adolescentes embajadores (no más de veinte en cada ciudad, con paridad de género) con un rol protagónico. “Este grupo núcleo lo conformamos, lo formamos y lo hicimos parte del consorcio, y a partir de diferentes herramientas, participaron de un proceso de investigación que les permitió identificar causas, problemáticas y posibles soluciones”, explica Ostos.
El resultado fue una teoría del cambio codiseñada. Es un proceso no quedó solo en papel: los grupos núcleo viajaron a Quito para validar durante tres días todo el modelo, junto con otros actores estratégicos. “Siempre les hemos dicho que nosotros realmente somos un puente, pero que queremos que ellas y ellos sean los protagonistas. Por eso, el nombre Alza Tu Voz es una identidad que eligieron ellos mismos”, agrega la coordinadora.

Creatividad que se transforma en incidencia
De las herramienta implementadas, la que sorprendió más por su impacto fue el chatbot que les permitió recoger información en barrios que son considerados “zonas rojas”. Son calles y barrios de Quevedo en los que el equipo de trabajo tenía una gran dificultad para poder ingresar a trabajar. “Logramos recolectar 170 encuestas de adolescentes de entre 14 y 18 años. Esta fue la manera en la que ellos pudieron hacer escuchar sus voces y contarnos sus vivencias”, destaca Ostos.
Una persona integrante del equipo de trabajo de Alza Tu Voz afirma que, en Quevedo, los adolescentes nunca habían tenido un espacio para ser escuchados. “Desde que les dijimos queremos construir un proyecto con ustedes, sintieron el proyecto como suyo”, cuenta. El programa incorporó expresiones artísticas y culturales como el rap, el muralismo o los telares comunitarios para que expresaran cómo viven su ciudad.
Estas metodologías son las que más impacto han generado, coinciden las técnicas de Lab XXI. “Todo lo que decía ese rap era lo que vivimos diariamente, pero desde la percepción de los adolescentes. Esto ayudó muchísimo a identificar las realidades y a tomar decisiones sobre seguridad y planificación urbana”, cuentan.
Estas herramientas innovadoras no solo captaron la voz de la juventud, sino que les permitieron incidir directamente en las decisiones del proyecto, reforzando su rol de protagonistas en la transformación de su ciudad.
La importancia de trabajar con el gobierno local
La articulación con el Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) de Quevedo es clave para la trascendencia de Alza Tu Voz en la ciudad. “La Alcaldía ha sido quien nos ha habilitado el trabajo, por lo que tenemos una relación cercana”, señala Ostos. Esta colaboración permite asegurar la sostenibilidad de los resultados, mediante recursos en especie, facilitación de espacios públicos y apoyo logístico.
A esto se suma el conocimiento municipal sobre sobre seguridad y dinámica local, ayudando a planificar actividades seguras en barrios donde existen “fronteras invisibles”. Esto –indica– es fundamental en una ciudad donde la población adolescente, la verdadera protagonista, muchas veces no puede movilizarse libremente.
Esta alianza estratégica está permitiendo, además, dejar capacidades instaladas dentro de la Municipalidad. La idea es que las herramientas y metodologías de Alza Tu Voz puedan continuar en el futuro, más allá de la intervención directa de Lab XXI.

Alza Tu Voz, entre desafíos y aprendizajes
Uno de los principales retos que enfrentó Alza Tu Voz fue dejar claro que el proyecto no estaba diseñado como una “estrategia de securitización” ni de “prevención del reclutamiento o incorporación juvenil a las bandas delictivas”, profundiza Ostos. “Entonces nos tocó educar al consorcio hasta que quedara súper claro que esto no tenía que ver con la seguridad, sino con un proyecto centrado en el bienestar y la construcción de ciudad desde la perspectiva de adolescentes y jóvenes”, subraya.
La variabilidad de la seguridad en Quevedo y la falta de infraestructura adecuada también constituyeron desafíos significativos, “Hay meses en los que estamos súper bien y otros en los que hay picos de violencia”, cuenta la coordinadora de HCA.
Estos límites obligaron al equipo a desarrollar la creatividad, a adaptar actividades y a planificar cada intervención con extremo cuidado, asegurando que las personas que participaran pudieran hacerlo realmente de forma segura y protegida.
En esa línea, otro desafío clave fue ganarse la confianza de las familias y manejar las expectativas sobre lo que el proyecto podía lograr en términos de transformación estructural. Por tanto, explicaron qué era posible alcanzar en este tiempo y qué no. A pesar de estas dificultades que menciona el equipo de trabajo de Alza Tu Voz, el proceso permitió establecer relaciones sólidas con adolescentes, familias y actores locales, sentando las bases para un verdadero empoderamiento juvenil en Quevedo.

Nuevas oportunidades para las juventudes
La primera etapa del proyecto, desarrollada entre agosto y diciembre de 2023, estuvo enfocada en relevar las necesidades de la población adolescente de Quevedo. La segunda, en marcha desde enero de 2024 y prevista hasta junio de 2026, se centra en dar respuesta a esas problemáticas. Entre los avances más relevantes, Laura Ostos destaca la apertura de toda la información del diagnóstico y el codiseño en formato de Open Data: “Esta investigación crea una teoría del cambio, y también sirvió para incidir e impactar a nivel urbano”.
El empoderamiento adolescente va más allá de la recopilación de datos. Cada actividad es monitoreada y luego se reflexiona sobre sus resultados, lo que genera un sentido de apropiación de la iniciativa por parte de sus participantes. Esto permitió al equipo de trabajo comprobar que no sólo los grupos núcleo, sino también la comunidad de adolescentes, docentes y familias, se involucró activamente en el proyecto, aportando su presencia en cada dinámica propuesta.
Los grupos núcleo cuentan hoy con planes de trabajo anuales que se ejecutan junto al consorcio, una muestra de su integración en los mecanismos de toma de decisiones de la ciudad. Estas actividades incluyen la coordinación con la alcaldía para definir fechas de acciones conjuntas, como el Mes de la Juventud o el Día de Prevención del Suicidio. Con el tiempo, este rol los ha convertido en consejeros y consejeras reconocidos en temas juveniles por las autoridades locales.
“El proyecto ha permitido que reconozcan qué espacios son seguros y cómo transmitir esa información a sus comunidades”, analizan desde Alza Tu Voz en Quevedo. Además, los grupos núcleo han impulsado actividades inclusivas, considerando diversidad funcional, género y orientación sexual, creando entornos donde todos los y las adolescentes se sienten escuchados y valorados.

Alza Tu Voz y la “sed de hacer las cosas bien”
El proyecto también abrió puertas educativas y de desarrollo personal. Hoy se ofrecen formaciones en inglés y tecnologías, áreas que antes eran inaccesibles para gran parte de la población adolescente en Quevedo. Estas experiencias, sumadas a intercambios con jóvenes de otras ciudades y países, ampliaron la visión del mundo de quienes participan y fortalecieron sus capacidades para involucrarse en proyectos locales y globales.
Desde enero de 2024 y hasta junio de 2026, Alza Tu Voz se implementa de manera conjunta en Quevedo y Riobamba, con un objetivo claro: que adolescentes y jóvenes se empoderen y se involucren activamente en la mejora de sus ciudades. La meta es crear espacios —físicos y digitales— que promuevan la salud y el bienestar, y que se conviertan en puntos de encuentro seguros para la juventud.
Finalmente, un logro clave ha sido la integración de adolescentes al propio equipo de trabajo de la iniciativa. Tras capacitarse en habilidades digitales y blandas, colaboran activamente en la implementación de talleres, la logística de actividades y la validación de información. “Son parte de nuestro equipo, colaboran en territorio y ayudan a organizar los grupos núcleo”, concluye Ostos. Una muestra de que en las ciudades de Ecuador hay mucho más que violencia o exclusión. También hay innovación, creatividad y una profunda “sed de hacer las cosas bien”.
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Imagen de portada: ilustración de RIL y +COMUNIDAD, con base en fotos de Alza Tu Voz.
Redacción +COMUNIDAD