TRANSFORMANDO REALIDADES
“Ciudades 8 80” para incluir a personas de todas las edades

Se trata de una filosofía que demanda varias intervenciones urbanas para repensar los espacios públicos. La idea es hacerlos más amigables para todo tipo de población, poniendo el foco en la niñez y en la vejez.

8 80

Espacios públicos donde todas las personas se puedan trasladar con comodidad, sin importar su edad ni condiciones de movilidad. También recrearse, compartir y satisfacer sus necesidades; todo mientras cuidan el medio ambiente. Esta es la propuesta detrás del concepto “Ciudades 8 80”, aquellas pensadas para ser disfrutadas tanto a los 8 como a los 80 años. Ya sea a pie, en bicicleta o con el transporte público, y sin exclusiones de ningún tipo. 

“Debemos dejar de construir ciudades para vehículos particulares y como si todo el mundo tuviera 30 años y fuera un atleta. Las ciudades deben ser más sanas, equitativas y sostenibles para todas las personas”, plantea Guillermo Peñalosa, creador de la ONG  “8 80 Cities”, promotora de esta filosofía urbana desde Toronto, Canadá. 

Tras su lanzamiento en 2007, la organización ha trabajado en cerca de 200 proyectos de transformación en decenas de países. “¿Mandaría a un niño y a un adulto mayor a dar una vuelta al parque juntos? ¿A comprar un sachet de leche? ¿A ir caminando o en bici a la escuela? Si lo haría es porque es lo suficientemente seguro; si no, entonces tenemos que mucho por mejorar”, invitan a la reflexión. 

Las soluciones para generar ese tipo de ambientes son variadas. Van desde la adaptación de espacios verdes hasta la reconfiguración de calles enteras. Y las intervenciones pueden ser a gran escala o mediante la implementación de urbanismo táctico, con obras rápidas y de bajo costo. 

Intervenciones sobre veredas anchas para hacerlas más caminables. Imagen de Iwan Baan. Vía ArchDaily. 

Espacios verdes amigables “8 80”

En los parques públicos, donde confluyen todo tipo de personas, se construye sentido de comunidad desde tiempos inmemorables. Sin embargo, el ritmo de crecimiento urbano del último siglo hizo que muchas veces se hicieran menos disfrutables para la población “8 80”. 

“Sabemos que las mujeres, los adultos mayores y los padres con niños pequeños dan prioridad a la seguridad y la comodidad en los parques. Por ello, su presencia es un indicador importante de un buen diseño. Si un parque no tiene muchos de estos usuarios, piense en qué elementos o cualidades podrían disuadir a sus visitantes”, sugiere una guía para crear espacios públicos para todas las edades.

Uno de los casos destacados en el documento, elaborado por “8 80 Cities” y otras organizaciones, es el del parque Klyde Warren, en Dallas (Texas, Estados Unidos). En 2012, una autopista de ocho carriles fue reconvertida en un espacio verde que no solo reunió a dos partes de la ciudad que estaban separadas, sino que se convirtió en un lugar de reunión para personas de todas las edades. En particular, el parque cuenta con “cuartos” y actividades para niños pequeños. 

La participación ciudadana inclusiva es fundamental en los procesos de diseño y readaptación de los espacios verdes. Por ejemplo, en 2016 una alianza formada por distintas ONG dedicadas a la infancia desarrolló una consulta entre niños y niñas de un distrito de Lima (Perú). Haciendo uso de plastilinas y marcadores de colores, los pequeños plasmaron su parque ideal para el asentamiento Villa Clorinda Málaga del Prado. 

Un año después, gracias a un trabajo de articulación público-privada, el espacio infantil se hizo realidad. “Perdonen las molestias, estamos jugando para ustedes”, dice uno de sus carteles. 

Parque infantil en Comas, Lima. Foto de Eleazar Cuadros. Vía Plataforma Arquitectura. 

Especial atención en la vejez

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) identifica dos tendencias entre la población mundial: está envejeciendo y se muda cada vez más a las ciudades. Se estima que, para 2050, una de cada seis personas tendrá más de 65 años (el 16% del total) y que el número de habitantes mayores a 80 años se habrá triplicado, superando los 420 millones. Por otro lado, se espera que para ese entonces el 70% de la población resida en áreas urbanas.

“Es necesario brindar igualdad de oportunidades en lo referente a la utilización de los espacios urbanos y recreativos (calles, plazas, jardines zoológicos, botánicos, playas, etcétera, ya sean públicos y privados)  para  que las personas ancianas (sanas o con algún tipo de discapacidad) puedan desarrollar sus actividades, desenvolverse y desplazarse libremente, en forma independiente por la ciudad que habitan”, sostiene la arquitecta y gerontóloga Gisela Alejandra Urroz. 

La especialista advierte que, por lo general, en zonas de gran concentración de peatones, existen numerosos accesorios del mobiliario urbano que obstaculizan la movilidad de las personas mayores. O que incluso ponen en peligro sus vidas. En ese sentido, considera necesario que se diseñen “circuitos de accesibilidad integrada” entre la vivienda, el espacio público, los centros de salud y los espacios de esparcimiento o educación. 

“Un parque a lo largo de Water Street en Eastport, Maine (1.600 habitantes) tiene senderos para caminar, bancos, mesas de picnic, una pequeña biblioteca gratuita y una gran vista”. Fuente: AARP.
Algunas de las intervenciones arquitectónicas sugeridas por Urroz son: 

Los solados (revestimientos de los pisos) deben ser de material antideslizante y presentar una superficie uniforme, sin juntas hundidas. Se debe evitar que retengan el agua de lluvias y deben estar señalizados. 

En senderos y veredas de zonas parquizadas es conveniente instalar pasamanos que sirvan de sostén durante los recorridos. También apoyos isquiáticos que puedan ser usados como medios de descanso, evitando grandes esfuerzos y movimientos de cadera para escasos tiempos de espera.

– Cuando una calle es muy ancha y la circulación vehicular es densa, se recomienda la colocación de un refugio que permita al peatón o quien va en silla de ruedas realizar el cruce en dos etapas. 

– Al menos el 2% de las cocheras en las playas de estacionamiento deberían contar con medidas especiales para el uso exclusivo de automóviles que transportan a personas en sillas de ruedas. Es importante que exista en la playa una circulación diferenciada entre la peatonal y la vehicular.

– Los bancos que forman parte de una zona de descanso en las calles de la ciudad o zonas parquizadas deben presentar un buen diseño, adecuada ubicación y accesibilidad dirigida hasta su emplazamiento.

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Foto principal: Superilla de Poblenou, en la calle Sancho de Ávila / FERRAN NADEU. Vía El Periódico. 
Redacción +Comunidad.