En Perú vecinos y vecinas involucrados activamente, logran transformar y mejorar sus barrios

En Lima la comunidad, la municipalidad y organizaciones de la sociedad civil, se unen para mejorar y construir espacios públicos más seguros, lúdicos, saludables y amigables con el medioambiente.

Lima se encuentra en la costa central de Perú, a orillas del océano pacífico, y se extiende sobre los valles de los ríos Chillón, Rímac y Lurín, con una población estimada de más de 10 millones de habitantes, es la ciudad más poblada del país andino. 

Su crecimiento desmedido durante los últimos años, la falta de puntos de encuentro y lugares recreativos y la inseguridad en las calles, impactó de forma negativa en la calidad de vida de las personas que viven en la localidad. 

Por eso la Municipalidad de Lima y la Fundación Bernard van Leer  desarrollaron en 2019 el programa Limeños al Bicentenario, buscando transformar los espacios públicos con intervenciones de bajo costo y la participación de vecinos y vecinas de la zona. 

Barrios más seguros, lúdicos y saludables

Carlos Javier Vega, Coordinador General de Limeños al Bicentenario, comenta: “Recuperamos espacios públicos subutilizados o en deterioro, poniendo al centro las necesidades y deseos de vecinos y vecinas, haciendo especial foco en las infancias”.

El arquitecto explica que el proyecto tiene dos ejes de trabajo, por un lado las intervenciones y recuperación de espacios públicos; y por otro los espacios formativos sobre las intervenciones que se realizan en los territorios elegidos para trabajar. 

Los criterios a la hora de elegir los espacios públicos son: zonas de alta vulnerabilidad, oportunidad de intervención táctica y potencial como catalizador, ser un lugar con bajo confort, con participación ciudadana y que haya espacios de gran confluencia. 

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Centro Histórico de Lima, capital de Perú. Imagen: Unsplash.

Como comenta Vega, el programa transforma los espacios públicos abandonados, inutilizados y subutilizados de la ciudad. Sólo en la primera etapa, en un período de 18 meses, intervinieron 17 territorios de Lima Centro.

En cuanto a la participación de vecinos y vecinas en estas intervenciones, se logró involucrar a más de 500 personas, con un modelo  de trabajo por etapas.

Primero se identificaron las necesidades de la comunidad, segundo se propusieron soluciones a esos problemas, tercero las personas voluntarias trabajaron en la creación de mobiliario urbano y por último asumieron el mantenimiento de estos espacios. 

Dos acciones en barrios limeños

El canal de Monserrat, una obra que conducía el agua del río Rímac, no se usaba hace mucho tiempo, por lo que más de 40 familias de la zona quedaron aisladas del resto del barrio, para revertir esta situación se extendió una plaza para conectar a la comunidad, lo hicieron  plantando árboles e instalando juegos. 

Además organizaron talleres de arte sobre el cuidado de la vegetación y descubrimiento de la naturaleza, para que las familias se conozcan entre sí, y de esa manera, conformen de manera natural una red de apoyo mutuo en el barrio. 

Teniente Paiva es una zona del centro de Lima en la que se construyó de forma masiva y desmedida, por la sobrepoblación de autos, que muchas veces ocupaban los espacios de esparcimiento. Ahí se edificó un espacio peatonal con murales y mobiliario.

En el lugar también se pusieron pequeñas parcelas públicas para cultivar lechugas, rábanos y calabazas, logrando que el lugar se transforme en un punto de encuentro para las personas adultas mayores y cuidadores de menores de edad.

El impacto de esta iniciativa en Lima

La relación con los vecinos y vecinas está a cargo del departamento de Gestión de la Participación Vecinal de Lima, que dirige varias rondas de consulta y ofrece apoyo para que las personas  puedan aportar su punto de vista a las propuestas.

Además la municipalidad también sumó a expertos a las actividades de participación comunitaria, para agregar información y demostrar cómo proyectos de urbanismo táctico similares aportaron beneficios en otras ciudades.

Limeños al Bicentenario logró transformar más de 20 mil espacios públicos en Lima, ganar 18 mil metros cuadrados para destinar a las y los peatones, reutilizar 47 mil kilos de madera y  beneficiar a 86.500 vecinos y vecinas de esta ciudad.

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Imagen principal: Unsplash.